Chapter 66:

CAPITULO 6 PARTE 8: “un trio curioso y la lección final de la sensei”

Cronicas de Rigel


En un parque en el centro de la inmensa Erithan, Kaede reposaba con una mirada entre aburrida y pensativa, sentada en una banca de madera entre algunos árboles, con el césped bajo sus pies.

Al elevar la mirada, observaba varios edificios.

—“Quiero morirme... qué aburrimiento.”

Soltó un largo bostezo mientras estiraba el cuerpo. Un olor llamó su atención, y rápidamente volteó.

La elfa se sorprendió al ser descubierta.

—“Kaede... te vi y pensé que podríamos compartir esto.”

Dijo elevándole una galleta con fondo de chocolate. Kaede se emocionó, y aunque hace un instante estaba aburrida, alzó ambas manos y prácticamente le robó la galleta.

—“¡Gracias, Kaya!”

Dijo mientras devoraba la galleta. Kaya se rió un poco, de forma nerviosa, y simplemente se sentó al lado de Kaede para comer su propia galleta.

—“La señorita Selina vendrá en un rato, ¿te molesta?” —murmuró Kaya, viendo de reojo a Kaede.

—“Selina?” —dijo la peli azul con la boca llena de chocolate y migajas—. “No me molesta, es mi amiga.”

Kaya suspiró aliviada y continuó comiendo cuidadosamente. Kaede observó a Kaya, despertando su curiosidad.

—“¿Usas tu armadura en un lugar como este?”

—“Ah... hace mucho tiempo me inculcaron este tipo de cosas. Nunca se sabe cuándo podemos tener una emergencia.”

Kaede sonrió ligeramente.

—“Si sabes que, si hay una emergencia, ¿no actuaríamos, no?”

—“Dilo por ti; yo me uniría a la unidad ofensiva sin que me lo pidieran.”

Una voz externa se escuchó detrás de Kaede. Kaya sonrió ligeramente al notar a la dama.

—“Señorita Selina...” —murmuró Kaya.

Selina, con un vestido totalmente negro y una falda hasta las rodillas, caminó para rodear la banca.

—“¿Puedo sentarme, no?”

—“Aquí, por favor.”

Kaya le hizo un espacio en medio de ellas. Selina frunció ligeramente el ceño al ver a Kaede comer como un animal, probablemente dejaría migajas… Para no protestar, se sentó entre ellas, pero Kaede se movió para ocultar el rostro mientras devoraba la galleta.

—“¿La está acaparando?” —murmuró Selina con incredulidad.

—“En fin, ¿tienes mi galleta, Kaya?”

—“S-sí, señorita Selina.”

Kaya sacó una galleta de su bolso café. Selina la tomó y cuidadosamente se deshizo del envoltorio.

—“Aquí no hay sirvientes que limpien mi desastre...” —murmuró algo pensativa.

—“Y… este… ¿cómo está el señor Calius?” —preguntó Kaya.

—“Durmiendo, está cansado pero cargado.” —respondió Selina, viéndole de reojo antes de empezar a comer.

—“Entiendo...” —murmuró Kaya.

—“Espera, cansado y carg-” —Kaya fue interrumpida.

—“¡¿Tienes más galletas?!” —dijo Kaede mientras terminaba de devorar la suya.

Selina observó a Kaede con una mirada asqueada, no personal, natural.

—“Kaede... tienes los guantes llenos de migajas y chocolate.”

—“Ah, es verdad...” —dijo Kaede, intentando limpiarse con el pantalón, lo cual empeoró la situación.

Kaya le alzó un papel húmedo, liso y refinado. Kaede lo tomó, alzando la cabeza en señal de agradecimiento, y se limpió los labios.

—“¡No tonta, es para que te limpies esas malditas migajas!” —dijo Selina, algo estresada, pero sin nada personal.

—“¡Eso se limpia cuando camine o algo así!” —replicó Kaede, divirtiéndose.

La gente que pasaba por el parque no pudo evitar mirar de reojo. Kaya, al notar las miradas, habló en susurro:

—“Este... cálmense, por favor...”

—“¡Ni hablar! Kaede es demasiado salvaje, ¿te criaste con animales?!”

Kaede se quedó pensativa, observando los árboles.

—“Yuzuki cuenta...?” —murmuró.

—“En serio, siéntense...” —dijo Kaya en susurro.

Selina no dio tregua.

—“¡No te hagas la tonta! Deberías ser más refinada por cómo te vistes. ¡¿Quién se pone un traje así de elegante para después parecer un animal criado por monos?!”

Kaede se rió en voz alta.

—“¡Mi traje es especial porque yo soy especial! Me representa como la única barajeadora abismal de la ciudad.”

—“Única...?” —murmuró Selina, a punto de responder, pero Kaya le tapó la boca y le habló al oído, algo alterada.

—“Señora Selina, reconsider-”

—“Ya lo sé, no diré el secreto.” —murmuró Selina antes de separar a Kaya y continuar—. “Bueno… ¡ah, así! Esta mañana vi a Yuzuki saliendo de la habitación de Shiro, él prefiere a ella que a una tonta como tú.”

Kaede se rascó el pelo.

—“¿Qué tiene? Yuzuki siempre lo hace.”

—“E-eh?!” —balbuceó Selina, algo curiosa y olvidando la pelea.

—“C-creo que nos estamos metiendo en temas personales.” —murmuró Kaya, tratando de comer su propia galleta mientras las observaba.

Después, en otro lugar…

—“Entonces, dibuja una línea del punto A al punto B.”

Shiro tenía una mano en el hombro.

—“Sigo sin entender por qué hacemos esto, Yuzuki...”

—“Silencio y sigue las instrucciones de tu sensei, Shiro.”

—“Repito que no es nada tu estilo llamarte sensei...”

Shiro estaba dibujando en su cuaderno, con una hoja en blanco excepto por la letra A en un extremo y la letra B en el otro, y su línea trazando la conexión entre ambas.

—“Bien… ahora, ¿qué harías para ir del punto A al punto B?”

Shiro pensó y respondió:

—“Pues… supongo que depende, pero buscaría el camino más rápido.”

Yuzuki puso una mano en su hombro.

—“Pero si ese camino está lleno de ecuaciones?”

Shiro la miró sobre el hombro.

—“¿De qué estamos hablando?”

Yuzuki esbozó una ligera sonrisa.

—“Por ejemplo: tu carta caminante es muy única, pero para lanzar hechizos de regla hay formas infinitas que, lastimosamente para ti, la mayoría se desconocen.”

Shiro entendía poco a poco.

—“Entonces en el camino hay muchas ecuaciones, o sea… ¿los ataques o funciones que me da la carta?”

—“Supongamos, es algo parecido.”

Shiro recordó los pocos ataques que vio de Alma Rigel en un sueño hace más de un mes; eran muy diferentes entre sí.

—“Entonces, ¿cómo llegarías al punto B?”

—“Sinceramente no lo sé, pero… tal vez trataría de entender las fórmulas y no aprendérmelas.”

—“¿Y qué harías una vez entendieras esas fórmulas?”

Shiro se quedó en silencio. Yuzuki intervino:

—“Buscarías tu propio camino.”

La mano libre de Yuzuki tomó la mano de Shiro, guiando el lápiz para trazar una línea que se desviaba arriba y abajo de la original.

—“Si lo comprendo, puedo… ¿crear mis propias ecuaciones?” —murmuró Shiro.

—“Lo tienes, era fácil. Básicamente tendrás que basarte en invocaciones básicas y dejar que tu imaginación haga el resto.”

Después de un repaso, Yuzuki dejó que Shiro se levantara:

—“Tienes hambre, ¿no? Tal vez pida algo para los dos; tu sensei te recompensará.”

Shiro la siguió mientras ella abría la puerta y salía al pasillo. Allí se encontraron con Kaede, Kaya y Selina, observándolos desde la entrada del elevador.

—“¿Ves? Claramente yo no miento.” —dijo Selina, apuntando a Yuzuki.

—“Nunca dije que mentías...” —murmuró Kaede, evitando mirar a Shiro.

—“Ustedes también quieren cenar?” —murmuró Yuzuki.

Kaya alzó la mano:

—“Yo sí, por favor.”

Yuzuki, Kaya y Selina se dirigieron a la cocina a pedir la cena. 

Otra puerta se abrió: un pelo azul con ojeras y un traje mal puesto apareció. Calius bostezaba mientras caminaba hacia las chicas.

—“Por favor, denme comida, llevo todo el día durmiendo y estoy cansado.”

Poco después, el elevador se abrió dejando ver a Mizuki y Kira. Mizuki caminó por el pasillo y alzó la voz:

—“¡Todos, reunión importante sorpresa!”

Chaos
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