Chapter 3:

Capítulo 3 — Nuevas caras

HEREDEROS DEL ORIGEN


Habían pasado dos semanas desde el combate entre Hernán Yamashiro y Enji Kagetsu.
Dos semanas desde que un “sin elemento” igualó al heredero del clan Kagetsu.
El aula volvió a abrir sus puertas aquella mañana.
La puerta se deslizó.
Primero entró Hernán Yamashiro.

Un brazo vendado desde la muñeca hasta el codo. 

Algunas marcas aún visibles en su mejilla.
Caminaba tranquilo, como si nada extraordinario hubiera ocurrido.

Detrás de él entró Enji.
Parche en la mejilla.
Vendaje bajo la camisa que cubría sus costillas.
Su postura seguía siendo arrogante… aunque ligeramente más rígida.
El aula quedó en silencio por un segundo.
Luego comenzaron los murmullos.

—Ahí están…
—El empate fue real…
—Dicen que Enji se rompió dos costillas…

—Pero él sin elemento también quedó inconsciente…
—¿Cómo hizo para esquivar todo eso?

Algunos reían nerviosos.
Otros miraban con respeto.
Otros… con curiosidad.
Hernán no reaccionó.
Enji chasqueó la lengua.
—¿Qué miran? ¿Quieren ser los siguientes?
El murmullo bajó de inmediato.

Ambos caminaron hacia sus respectivos asientos.
Hernán se sentó.
Un segundo después, una voz suave se escuchó a su lado.
—B-bienvenido de vuelta…
Sophie Harusaki lo miraba con una pequeña sonrisa tímida.
Sus ojos ya no estaban enrojecidos.

Pero había algo distinto en su expresión.
Preocupación… y alivio.
Hernán le devolvió una sonrisa tranquila.

—Gracias, Harusaki.
Enji, desde su asiento unos lugares más atrás, rodó los ojos.
—Qué cursi…

Antes de que alguien pudiera responder
—¡CLAP! ¡CLAP!
Dos palmadas firmes resonaron en el aula.
El profesor Takashi había entrado sin que casi nadie lo notara.
—Basta de tanta charla.
Caminó hacia el frente con su habitual porte recto.

—Es hora de la clase de Historia.
Un leve suspiro colectivo recorrió el salón.
Pero el profesor no abrió un libro.
No escribió en el pizarrón.

Se apoyó contra el escritorio.
Y los miró.
—Hoy hablaremos sobre algo que muchos consideran leyenda.
El aula volvió a quedarse en silencio.

—La verdadera estructura de nuestro mundo.
Algunos alumnos intercambiaron miradas.

Enji apoyó el mentón en su mano.
Hernán simplemente observaba.

—Existen cuatro grandes categorías en nuestra realidad
—continuó Takashi
—. Humanos. Animales. Monstruos.

Pausa.

—Y algo más.
El aire pareció tensarse.

—Demonios.

Un murmullo recorrió el aula.

—Eso es un mito…
—Dicen que solo aparecen en zonas prohibidas…

—Mi abuelo hablaba de uno…

El profesor levantó la mano y el ruido cesó.

—La mayoría cree que son cuentos para asustar niños.
Se giró hacia el pizarrón y escribió una palabra:
DEMONIOS
—Pero existen pruebas.
El aula quedó completamente en silencio.
—Hace al menos unos 300 años hubo registros de entidades con formas humanas que manipulaban energía de una forma distinta a los elementos.

Hernán sintió algo en el pecho.
Esa sensación otra vez.
El profesor continuó.
—No son como los monstruos comunes.
No siguen instinto. Piensan. Observan.

Esperan.
Enji sonrió apenas.

—¿Y qué? ¿También nos van a atacar en el recreo?

Algunos rieron.
Profesor Takashi lo miró fijamente.
—Si un demonio entra en contacto con este instituto… no sería un recreo.
Sería una masacre.
—Ya que si un demonio atacara este lugar no creo que ni si quiera los profesores puedan retenerlos ya que son seres extraordinarios .
—En los registros que existen cuentan sobre que los demonios eran los usuarios del elemento OSCURIDAD.

Todos en el aula quedaron en un silencio con algo de preocupación en el ambiente.
Sophie apretó ligeramente sus manos sobre el escritorio.
Hernán no sabía por qué…Pero esas palabras le pesaron.

Como si no fueran teoría.
Como si fueran advertencia.

El profesor cerró el tema con una frase final:

—Recuerden esto: no todo enemigo usa un elemento.

El profesor cerró ligeramente los ojos antes de continuar.

—Los demonios no son simplemente criaturas salvajes.
Se giró hacia el pizarrón y escribió debajo de “DEMONIOS”:

Oscuridad + ?
El aula murmuró.

—Estos seres poseen algo único

—dijo con voz firme
—. Siempre manejan el elemento oscuridad… pero además pueden combinarlo con uno de los cinco elementos principales.

Fuego.
Agua.

Tierra.
Viento.
Rayo.

—Es decir—continuó Profesor Takashi—, un demonio puede tener Oscuridad y Fuego… o Oscuridad y Agua… o cualquier otra combinación.

Enji levantó una ceja.

—¿Entonces serían más fuertes que nosotros?
El profesor no dudó.—En la mayoría de los casos… sí.
El aula quedó en silencio.
—La oscuridad no funciona como un elemento común. No solo destruye… corrompe, absorbe, debilita.

Sophie tragó saliva.
—¿Han aparecido recientemente… profesor?

Profesor Takashi la miró unos segundos.

—No se informo ni anuncio la aparición de alguno ya desde hace al menos 300 años.
Pausa.
—Pero eso no significa que no existan.

Luego se incorporó completamente.
—Por eso este instituto no solo forma usuarios elementales.

 Forma combatientes capaces de pensar.

Miró brevemente hacia Hernán.

—Y recuerden algo importante…Su voz se volvió más profunda.

—Un enemigo no necesita un solo elemento para ser peligroso.

Cerró el libro.

—La clase continuará la próxima semana con registros históricos reales.
El timbre sonó poco después.

Pero el ambiente ya no era ligero.

Ahora había algo nuevo flotando en el aula.
Curiosidad.

Y un poco de miedo.
Las sillas comenzaron a moverse.

Algunos alumnos ya se levantaban.

Pero antes de que pudieran salir.
—La puerta del aula volvió a abrirse.

Tres estudiantes ingresaron.

Su uniforme era distinto. Más formal. Con detalles dorados que marcaban el último año.

El ambiente cambió al instante.
Uno de ellos dio un paso al frente.

—Lamentamos interrumpir su receso.

Su voz era firme. Segura.
—Pero todos deben permanecer en sus asientos.

Los murmullos cesaron de inmediato.
Entre los tres estaba Miwa.
Más seria que de costumbre.

El que parecía liderarlos continuó:
—Venimos a informarles que este curso ha sido seleccionado para formar parte de la actividad escolar de iniciación.

Un murmullo recorrió el aula.

—A partir de esta semana, comenzarán a realizar misiones formando grupos de cuatro integrantes que serán supervisadas por profesores tutores.

Enji sonrió levemente.

—Al fin algo interesante.
Pero el estudiante de tercero levantó la mano.
—No elegirán sus equipos.
Silencio.
Las miradas cambiaron.
—Los grupos de cuatro serán asignados mediante sorteo oficial mañana por la mañana.

Ahora sí hubo tensión real.
Algunos alumnos se miraron con nerviosismo.

Otros con evidente preocupación.

Miwa añadió:
—El sorteo será aleatorio. No habrá modificaciones ni cambios. Una vez asignados, permanecerán como equipo durante todo el período de misiones.
Hernán apoyó la espalda en su asiento.

Enji frunció el ceño.
—¿Aleatorio?

—Correcto—respondió el tercer estudiante—. Esto no es un juego social.
Es entrenamiento real. Deben aprender a trabajar con cualquier tipo de compañero.

Sophie bajó la mirada un segundo.

Un sorteo significaba que podía quedar con cualquiera.

Incluso con alguien que la despreciara por ser Harusaki.

El líder concluyó:

—Prepárense mentalmente. Mañana conocerán a su equipo.

Los tres se giraron y salieron del aula.

La puerta se cerró.
Y entonces el salón estalló en murmullos.
—¿Y si me toca con alguien inútil?

—¿Y si me toca con Enji?

—¿Y si me toca con el Sin elemento?

Enji giró su silla hacia Hernán.

—Espero que el sorteo no me castigue.
Hernán lo miró sin expresión.
—No eres tan importante.
Sophie soltó una pequeña risa nerviosa.
Pero en el fondo…Todos sentían lo mismo.

Expectativa.

 Ansiedad.

 Y algo más.
Porque a veces…El destino no une personas por casualidad.
Las une por algo más grande.

Al día siguiente, el patio central del instituto estaba más lleno de lo normal.
Todos los alumnos de primer año se encontraban agrupados frente al edificio principal.

La emoción y el nerviosismo eran evidentes.
En el escenario improvisado, los representantes de tercer año sostenían una lista.

Miwa estaba entre ellos.
—Comenzaremos a anunciar los equipos asignados—dijo el líder con voz firme—. Escuchen con atención.

Los primeros cuatro equipos fueron anunciados sin mayor alboroto.
Algunos celebraban. Otros suspiraban resignados.

Enji cruzó los brazos.—Espero que no me toque con inútiles.
Hernán permanecía tranquilo. Sophie mantenía las manos entrelazadas frente a ella.

El representante pasó la hoja.
—El siguiente equipo será formado por…Pausa.

—Enji Kagetsu.

Enji sonrió con seguridad.

—Perfecto.
El representante sigue anunciando los miembros del equipo.

—Hikari Raiden.
Esta vez no hubo silencio incómodo.

Al contrario.

Desde el fondo del grupo se escuchó una voz alegre y al mismo tiempo una mano extendida entre la multitud:

—¡Eh! ¡Esa soy YOO!Todos giraron.
Una chica de cabello celeste brillante avanzó con una sonrisa amplia. Sus ojos grises parecían llenos de curiosidad constante. Caminaba con seguridad, casi saltando.

—¿Con quién me tocó? Espero que no sean aburridos… —dijo mirando alrededor con dramatismo exagerado.

Algunos chicos se pusieron nerviosos.
Otros susurraron:

—Es Hikari Raiden… —La que siempre saca las mejores notas… —La que se la pasa investigando cosas raras…

El representante seguía anunciando el siguiente nombre.

—Sophie Harusaki.
Hikari giró hacia ella y le sonrió de inmediato.

—¡Oh! ¡La heredera del clan Harusaki! Qué honor~ Espero que no me congeles si digo algo incómodo.
Sophie Harusaki se puso roja al instante.
—Y finalmente… Hernán Yamashiro.
Ahora sí hubo murmullos.

Hikari Raiden inclinó la cabeza.
—¿Yamashiro? ¿El del empate contra Enji?

Sus ojos brillaron.
Curiosidad pura.
—Interesante…

Enji cruzó los brazos.—No empieces con tus estupideces.

Hikari Raiden lo miró divertida.
—¿Tú eres el del fuego, verdad? Mmm… explosivo, temperamental… seguro eres de los que dicen “yo ganaré la próxima” aunque pierdan.

Enji se tensó.—¡No perdí!
Hernán soltó un leve suspiro.

Hikari lo miró entonces directamente.

Lo observó un segundo más de lo normal.

No con desprecio. No con duda.

Con análisis.
Luego sonrió.
—Tú no pareces un sin elemento común.

Silencio breve.

Hernán levantó apenas una ceja.

—¿Ah sí?

—Sí. —Hikari se inclinó ligeramente hacia adelante, acercándose demasiado a su espacio personal—. Tienes mirada de problemas interesante.

Sophie miraba la escena con nerviosismo.
El representante cerró la lista.

—El equipo asignado deberá dirigirse inmediatamente al aula 6. Su tutor los espera.
Enji comenzó a caminar primero.

—Vamos. No pienso perder el tiempo.
Hikari caminó a su lado.

—¿Siempre eres así de gruñón o solo cuando hay público?

—Cállate.
—Ohhh, me tocó uno difícil. Me encanta.

Sophie caminaba junto a Hernán.

—Ella es… muy diferente…

Hernán miró hacia adelante Viendo a Enji y Hikari.

—Sí. Pero esto me traen buenos recuerdos..

Hikari, unos pasos más adelante, miró discretamente hacia atrás.

Sus ojos grises se afilaron un instante.

Solo un instante.
Luego volvió a sonreír como si nada.
El equipo estaba completo.
Mientras Hernán, Enji, Sophie y Hikari se alejaban hacia el aula 6, en la parte superior del salón principal…

Miwa observaba en silencio.

Sus brazos cruzados.

Sus ojos atentos.

Los demás estudiantes comenzaban a dispersarse, pero ella no apartaba la mirada del grupo.

Y en voz baja, apenas un susurro que el viento casi se llevó…

—¿Qué tiene en mente la directora Hana… al formar ese equipo?

No era casualidad.

Miwa conocía demasiado bien a la directora Hana.

Nada en esa mujer era improvisado.

Nada era aleatorio.

Y ese grupo…Era demasiado específico.

La escena cambió.

Pasillo del edificio académico.
Los cuatro caminaron hasta detenerse frente al aula 6.Un silencio breve se instaló.
Enji fue el primero en romperlo.
—No pienso quedarme esperando mas tiempo.
Abrió la puerta sin tocar.

Entró.
Los demás lo siguieron.

El aula 6 no era como las demás.
Era más amplia. Más desordenada.

Había mapas clavados en las paredes, archivos abiertos, armas de entrenamiento en un rincón… y en la ventana, sentado sobre el marco, con una pierna colgando hacia afuera…Un hombre.
Cabello oscuro algo despeinado. Ojos marrones. Camisa abierta en el cuello. Alto con buen físico. Aspecto relajado.

En sus manos sostenía una bolsa de frituras.
Crunch.
Masticó sin apuro.

Se giró lentamente hacia ellos.

Los miró uno por uno.

Sonrió.

—Al fin llegaron, niños.

Se bajó de la ventana con un pequeño salto.

—Me presento. Soy Jiro Yamashiro.

Hizo una leve reverencia exagerada.

—Y seré su tutor.
Silencio.
Enji frunció el ceño.

—¿Y ese olor a fritura?
Jiro Yamashiro lo ignoró.

Sus ojos recorrieron el grupo otra vez.
Pero esta vez…Más profundo.

Más analítico.
Y mientras hablaba con tono relajado.
—Bien, bien… veo caras interesantes…

Pero por dentro, su mente trabajaba distinta.

Sorprendente.

"Sophie Harusaki. Usuario de viento. Sangre pura del clan más fuerte.

Enji Kagetsu. Fuego avanzado. Orgullo alto. Potencial explosivo.

Hikari Raiden. Electricidad. Inteligencia superior, Observadora.

Y al último…Sus ojos se detuvieron apenas más tiempo en Hernán.

Pero aún así importante.
Hernán Yamashiro .Sin un elemento.
El que la directora me pidió que vigile.

Una pausa interna.…"

 ¿eh?

Jiro dio otro mordisco a su fritura.

Crujido.
Y volvió a su actitud relajada.
—Bueno, antes de que se emocionen… no crean que esto será un paseo.
Se cruzó de brazos.

—Van a salir del instituto. Van a enfrentar misiones reales. Monstruos reales. Situaciones reales.
Hikari levantó la mano con una sonrisa.
—¿Incluye investigación de campo? Porque si es así, soy oficialmente feliz.
Jiro Yamashiro la miró.
—Sí, incluye investigación.
Hikari juntó las manos emocionada.
—Perfecto. Me encantan los misterios.
Enji bufó.
—Mientras haya algo con que pelear.
Sophie permanecía en silencio.
Hernán observaba al hombre frente a él.
Había algo extraño.

No parecía un simple tutor.
Profesor Jiro también lo notó.

Ese chico percibe cosas.

Interesante.

Profesor Jiro arrojó la bolsa vacía al cesto sin mirar.

Encestó.
—Bienvenidos al equipo más problemático del primer año.

Sonrió.

Pero sus ojos no sonreían.
—Mañana salimos en nuestra primera misión.

Y aunque ninguno lo sabía aún…
Ese equipo no fue formado por azar.

Fue formado para observar.
Para medir.

Para preparar algo mucho más grande.
Hikari levantó la mano con entusiasmo, casi saltando en su lugar.
—¡Profe, profe!

Profesor Jiro la miró de reojo mientras se llevaba una fritura a la boca.
—Veo que tienes preguntas, niña.
Hikari no esperó permiso.
—¿Se apellida Yamashiro? ¿Es familia de Hernán Yamashiro? ¿Qué elemento maneja usted? ¿Cuántos años tiene? ¿Le gustan mucho las frituras? ¿Tiene novia? ¿Lo obligan a hacer esto?
Silencio.

Enji soltó una carcajada fuerte.
—JAJAJA, lo está interrogando la tonta.
Sophie miraba a todos lados, nerviosa, como si las preguntas fueran proyectiles reales.
Hernán, en cambio, adoptó una pose pensativa.

Mano en el mentón.
Mirada al suelo.
Como si realmente estuviera analizando la situación con seriedad absoluta.
Profesor Jiro levantó ambas manos.
—Alto, alto, niña… son muchas preguntas al mismo tiempo.
Suspiró.
Se acomodó el cuello de la camisa.
—A ver… por partes.

Miró de reojo a Hernán.
—Digamos que… Hernán y yo somos familia por el apellido.
Pausa.
—Pero eso no significa que tengamos trato familiar.
Enji arqueó una ceja.

Hikari inclinó el cuerpo hacia adelante, interesada.

Profesor Jiro continuó:
—Yo dejé el clan Yamashiro hace años. Aunque conserve el apellido… soy libre de hacer lo que quiera.

Hernán en su mente pensó.
Eso era nuevo.
Nunca había escuchado de él.
Profesor Jiro siguió hablando con naturalidad:
—Mi elemento es el de tierra.
Golpeó suavemente el suelo con el pie.
El piso vibró apenas.
No fue una demostración exagerada.
Fue control absoluto.

—Y sobre las demás preguntas…Miró a Hikari con expresión cansada.
—Qué fastidio.

Enji volvió a reír.
Sophie bajó la mirada, avergonzada por el caos.

Hikari, en cambio, sonrió más.

—Eso no respondió si tiene novia.

—Olvida eso.
Profesor Jiro giró sobre sus talones y caminó hacia el escritorio.
Tomó un pequeño fajo de papeles.
Regresó frente a ellos.
—Tengo que darles esto.
Les entregó una hoja a cada uno.

Hernán la sostuvo en silencio.
Enji la tomó sin demasiado interés.
Sophie la recibió con ambas manos.

Hikari la leyó de inmediato.
En la parte superior decía:

“Equipo Jiro – Misión de Evaluación Inicial”
Profesor Jiro cruzó los brazos.

—Mañana los espero en la estación de tren. Siete de la mañana.
Enji bufó.
—¿Tan temprano?
—Si quieren experiencia real… no se quejen.
Profesor Jiro se apoyó contra la pared.
Su expresión volvió a cambiar por un instante.
Más seria.
—Esta no será una simulación.
Miró a cada uno.
—Van a enfrentarse a algo real.
Hernán sintió una leve tensión en el aire.
Enji sonrió, competitivo.
Hikari parecía emocionada.
Sophie… apretó el papel con más fuerza.

Profesor Jiro cerró los ojos un segundo.
"Mañana empezamos a ver… qué tan real eres, Hernán Yamashiro".

Y luego habló en voz alta:
—Ahora váyanse. Descansen.
Porque después de mañana…Ya no serán solo estudiantes.
Al Dia Siguiente .El amanecer pintaba de dorado los rieles.
La estación de tren estaba envuelta en un aire fresco de mañana. El murmullo de la gente, el silbido lejano de una locomotora y el crujir metálico de las vías creaban una atmósfera nueva.
En la entrada principal, de pie junto a un cartel oxidado, estaba Sophie.
Miraba el suelo.
Sus manos entrelazadas frente a ella.
El viento movía suavemente su cabello.

Esperaba.

Entonces.

—Harusaki, buenos días.

Esa voz.
La reconoció al instante.

Levantó la mirada.
Hernán caminaba hacia ella, con una mano levantada en saludo y una sonrisa tranquila.

Sophie sintió un pequeño salto en el pecho.
Sus labios se curvaron en una sonrisa sincera.
Dio un pequeño paso hacia él, emocionada
—¡PUM!
Un golpe seco.
Una mochila impactó directamente en la cabeza de Hernán.
—¡¿Eh?!

Hernán cayó al suelo de rodillas.

Sophie llevó ambas manos a su boca, asustada.
Detrás de él estaba Enji, con su mochila aún en la mano y el puño levantado en pose provocadora.

—Yamashiro, no me vayas a estorbar… o te doy otra paliza.
Su expresión era desafiante.

Pero exageradamente dramática.

Casi teatral.
Hernán se levantó lentamente.

Su rostro tenía esa mezcla entre rabia y comedia.
Se sacudió el pantalón.
Luego levantó el puño también.

—¿Qué te pasa, idiota? ¿Quieres que te rompa otras costillas?
Enji frunció el ceño.
—¡Fue suerte!
—Claro… dos costillas de pura suerte.
—¡Cállate!

Antes de que la discusión escalara
—Dos brazos se deslizaron alrededor de ambos.

Hikari apareció entre ellos, abrazándolos por los hombros con naturalidad.
—Chicos… ¿ya están coqueteando tan temprano?

Sonrió de forma burlona.
Enji se tensó.
—¡¿Qué dijiste?!Pero antes de que explotara, Hikari le guiñó un ojo.

Luego giró lentamente su mirada hacia Hernán.
Lo observó más de cerca.
Demasiado cerca.
—La verdad… tus rasgos son muy bellos.
Se inclinó un poco más.
—Después de todo… eres extranjero, ¿no?
Sonrió con picardía.
Hernán parpadeó.

—¿Eh?
Detrás de él
—El viento se movió bruscamente.

Sophie apareció con una expresión rabiosa.

Pero adorablemente rabiosa.

Sus mejillas infladas.
Sus cejas fruncidas.
—Hikari…El tono era bajo.

Pero peligroso.

Enji notó el cambio y sonrió.
—Oh… se viene tormenta.
Hernán empezó a reír.

No podía evitarlo.
La escena era demasiado absurda.
Hikari soltó a ambos y levantó las manos dramáticamente.

—¡Ay, ay! Era broma, era broma.

Sophie cruzó los brazos, intentando recuperar compostura.

Pero su mirada seguía clavada en Hikari.
En ese momento.

—Bueno.

Una voz interrumpió el caos.
El profesor Jiro caminaba hacia ellos, con una bolsa de frituras en la mano.

Crujido.

Mordida.

—¿Están todos?

Miró al grupo.

Enji aún molesto.
Hernán riendo.
Hikari sonriente.

Sophie tratando de parecer seria.
—Es hora de irnos, chicos.
Se dio media vuelta y comenzó a caminar hacia el tren sin esperar respuesta.

Mientras avanzaba, seguía comiendo.

—Intenten no hacerme quedar mal en su primera misión.
Detrás de él:

Sophie caminando tímidamente.

Hernán y Enji discutiendo otra vez.

—Fue suerte.
—Claro, campeón.
—¡Te escuché!

Y Hikari caminando entre ellos, riéndose.
—De verdad parecen matrimonio.
—¡CÁLLATE!
El tren emitió un silbido fuerte.
Las puertas comenzaron a abrirse.

Y así

—El Equipo dio su primer paso fuera del instituto.

Sin saber que esa misión…Sería el inicio de algo mucho más grande de lo que imaginaban.

FIN CAPITULO 3

HEREDEROS DEL ORIGEN


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