Chapter 12:

Capítulo 12: Tierras distantes

El Reino de las Garras: Cuarta crónica, Batalla del Crepúsculo - Volumen 4


Parte 1

En una enorme sala con humedad en varios lados, poca luz y varias ramas retorciéndose por los muros del lugar, se encontraba una mujer esbelta de cabello oscuro, había acabado de mandar a un hombre a su muerte, aunque ella no lo sabía. El nombre de aquel hombre corpulento era Badulf, del que se contaban y contarían sus grandes hazañas en el futuro.

Aquella mujer de hermosa figura era la reina Berenice, o como seria conocida en el futuro, Berenice I y hermana mayor de Berenice II, la actual reina del Reino de Espinas.

De una de las puertas adyacentes, se acercó un hombre corpulento, de una armadura reluciente y capa roja, este hombre estaba en sus 40 aproximadamente, su nombre era Galahad, Sir Galahad, uno de los más leales y veteranos guardias del castillo.

Sir Galahad se inclinó ligeramente y le hablo a la reina Berenice.

- Sus padres, los reyes, están aquí.

Berenice I se puso de pie y salió de la sala del trono guiada por Sir Galahad, y los hombres mayores que la acompañaban se retiraron del gran salón.

Berenice I llego hasta un pasillo donde encontré a un hombre mayor y su esposa que era mucho más joven, el hombre era el rey Heros, y la mujer la reina Astrid, ambos reyes del Reino de Espina, los verdaderos.

- Bienvenidos queridos padres.

Berenice I se inclinó ante sus padres, a los cuales estos le sonrieron, el rey le pregunto qué había pasado en estas semanas de ausencia, a lo que Berenice le informo sobre varios disturbios en múltiples campamentos dentro de sus fronteras, lo cual el rey ya tenía conocimiento de antes.

Heros pudo notar las ojeras de la joven reina, y su rostro a pesar de ser muy hermoso, se estaba marchitando, y no por la edad, si no los signos de cansancio por llevar el trono ella sola. Aunque Berenice tenía un gran número de consejeros, a ella le gustaba llevar la carga por sí sola, lo que no era saludable, debía usar las herramientas que el trono le proporcionaba.

El rey mientras se tocaba la barbilla contesto al informe de Berenice.

- Entiendo que tus actividades como reina regente del Reino de Espinas son de valorar, pero ya estamos aquí, debes tomar un descanso.

- ¡Pero padre…!

- Sin peros.

EL rey Heros silencio a Berenice y la invito al comedor real.

Parte 2

Los meseros ya habían preparado la cena, los 3 reyes se encontraban en una mesa larga con un mantel azul con bordados dorados, tanto platos como cubiertos eran de plata, alrededor habían un par de sirvientes por si los reyes necesitaban algo, estos sirvientes eran de gran confianza para asegurarse que alguna información relevante no saliera del comedor.

Berenice, Heros y Astrid se encontraban comiendo en silencio.

- Berenice, te voy a destituir de tu título de reina regente.

Berenice golpeo la mesa haciendo que la comida saltara de los platos ligeramente, esto hizo que los presentes se asustaran.

- ¿¡De que mierda hablas!?

- Cálmate.

Berenice se veía cada vez más alterada.

- ¡¡Y una mierda!! ¡¿Acaso no estoy haciendo las cosas bien?! ¡¡Dime padre, en que te eh fallado!!

El rey Heros se puso de pie súbitamente y hablo con la voz de un monarca.

- ¡No es una sugerencia, es una orden, como tu rey!

Berenice solo pudo tragarse sus palabras, el que hablaba ya no era su padre, si no el rey Heros, monarca de las Espinas.

Berenice giro la vista hacia la otra mujer en la mesa, su madre, la reina Astrid.

- ¡Madre! Dile algo.

Y tomando de la copa de vino, Astrid respondió.

- Es por tu bien.

Berenice puso una palpable expresión de confusión.

La reina Astrid puso la copa de vino en la mesa y continúo.

- Tu padre y yo no dudamos de tu mandato como reina regente, pero te ves muy agotada, te hemos echado una gran responsabilidad a tu corta edad, decir que tenemos que irnos a otros países a firmar tratados y alianzas no es excusa.

Berenice solo pudo agachar la cabeza ligeramente mientras su madre continuaba hablando.

- Y hay otra cosa, a veces eres muy dura con los súbditos, entiendo que has tenido que asumir un rol masculino pero hay rumores en el castillo que tu severidad a la hora de proporcionar castigos no es equivalente al crimen, así que queremos evitar más disgustos con la servidumbre y salvaguardar tu propia vida, recuerda que un país más que sus reyes, son sus habitantes, y si hay un mal mandato, el pueblo puede ponerse en contra de sus gobernantes.

Berenice solo pudo apretar sus puños al punto de que sangraron, y se retiró del comedor sin haber terminado su comida.

Heros tocándose su barba, hablo.

- Espero que el mensaje haya quedado claro.

Astrid puso una sonrisa ligera.

- Claro que lo entendió, pero cuando este un poco más calmada, hablare con ella.

- Definitivamente, sin ti, no sería la clase de hombre y de rey que soy ahora.

- Lo sé.

Astrid puso una sonrisa pícara mientras levantaba nuevamente su copa de vino.

Parte 3

Berenice I se encontraba en la cima de una de las torres del castillo de espinas, solo podía ver su país, ante sus ojos, los habitantes parecían insectos. Inmediatamente el día se oscureció en un instante, ahí lo pudo ver, una esfera gigante bloqueaba el sol, pero como llego se fue, el enorme objeto desapareció entre las nubes.

La antigua reina regente se encontraba totalmente confundida, podía ser algo que amenazara el país, ella no lo sabía, dio un paso hacia atrás para ir hacia las escaleras y bajar de la torre para avisarles a los reyes de su avistamiento, pero luego se detuvo en seco. ¿Realmente valía la pena avisar de algo? Después de todo, sus padres que la habían nombrado reina regente, la habían destituido de tal cargo, solo porque algunos campesinos estaban asustados.

- Que se jodan…

Berenice volvió de camino hacia el borde de la torre y se quedó admirando lo vasto que era el mundo, pero sus pensamientos fueron interrumpidos por un sonido que vino en dirección de las únicas escaleras que tenían acceso a la torre.

Al girar su cabeza, Berenice creyó ver algo con el borde del ojo, pero al ver el panorama completo no había nadie, pero eso no fue suficiente, rápidamente fue hacia las escaleras y empezó a bajar lo más rápido posible, si era un sirviente, no tenía razón para escapar u observarla en secreto, era alguien más.

La princesa llego hasta el final de las escaleras en espiral pero no había nadie, corrió por el pasillo oscuro hasta que llego a una puerta de madera entreabierta, al cruzarla se encontró con un montón de cocineros apurados, esa entrada era una de las tantas que dirigían hacia la cocina, quizás por el estrés o porque el castillo era muy grande, ella no tenía conocimiento de ese acceso.

Berenice solo se recostó sobre una columna, toco su cabeza con su mano derecha y se quejó.

- Enserio, ¿Qué estoy haciendo?

Luego de eso, se dejó caer sobre el suelo y se quedó ahí un par de horas mientras que los cocineros seguían en sus actividades, nadie le prestó atención, o más bien no querían involucrarse, no querían que la ‘’princesa de espinas’’ los mandara a flagelar, a ese nivel había llegado el miedo hacia aquella chica.

Parte 4

Berenice iba camino a su habitación, se sentía agotada por todo lo sucedido, pero solo quería descansar en su cama. Al llegar a su habitación, el guardia habitual hizo una ligera reverencia y siguió firme escoltando la entrada, Berenice movió ligeramente la cabeza en respuesta.

Luego de entrar a su habitación, simplemente se dejó caer en su placida cama, cuando el sueño ya le estaba agarrando, escucho un par de golpes en su puerta, la princesa irritada respondió al llamado, ahí entro un caballero que por su estilo de armadura, era uno de los guardias personales de su padre.

- ¿Qué quiere mi padre?

El caballero saco una carta que ocultaba bajo su manga de malla y se la entrego con cautela a la princesa.

- El rey solicita su presencia el día de mañana en el gran salón, tiene un anuncio importante que hacer.

Berenice levanto una ceja en señal de confusión, ¿Qué era tan importante para que su padre solicitara su presencia, y más en el gran salón?

- Gracias Sir Erec.

Luego de una reverencia, el caballero llamado Sir Erec, se retiró aun con una reverencia hasta que abandono la habitación de la princesa.

Berenice rompió el sobre y leyó la carta, el contenido de esta no era muy preciso en lo que quería, solo quería su presencia para una celebración, pero nada en concreto.

La princesa se tiró nuevamente en su cama y se quedó dormida con la carta en la mano hasta que la soltó y esta cayó al suelo.

Parte 5

Ya era de mañana, la princesa ya se encontraba siendo vestida por sus sirvientas, aunque acostumbraba a vestir el verde, para esta ocasión (sin saber de qué se trataba) decidió usar un vestido azul con bordados dorados.

Las sirvientas solo le daban adulaciones a la princesa, a lo cual ella sabía que no eran sus verdaderos pensamientos, pero no le importaba realmente lo que los demás pensaran de ella, solo se miró al espejo, se sintió cómoda con lo que se veía en él y salió de la habitación.

Realmente no sabía que le esperaba, pero asumiría cualquier reto sin temor.

Parte 6

La princesa se encontraba frente a la puerta del gran salón tal como le indico su padre (su rey), pero estaba algo nerviosa, no sabía con lo que se iba a encontrar.

Trago un poco de saliva y empujo la enorme puerta de madre con bordes en acero y entro. El salón estaba lleno de invitados de distintas partes del reino, juraría que hasta vio nobles con las ropas tradicionales del reino del Desierto y del reino Tortuga.

La princesa Berenice puso una clara expresión de disgusto al ver toda esta gente aquí, pero trato de sonreír lo más que pudo, aunque los que la veían sabían el esfuerzo que hacía para no echarles maldiciones.

Aunque normalmente era una reina autoritaria y hasta cruel, la verdad era que ella tenía ansiedad social, simplemente no soportaba estar con tantas personas a la vez, y más si la mayoría eran completos desconocidos.

Berenice rígidamente camino hasta el comedor donde se encontraban sus padres, tomo asiento con calma, luego de dar un suspiro, saludo a sus padres y estos le devolvieron el saludo.

La fiesta estaba en su mejor ambiente, los bufones haciendo reír a la gente, bailarines de otras tierras enseñando sus bailes exóticos y prendas extranjeras, sumando la deliciosa comida, era todo un festín.

El rey Heros levanto su copa y la golpeo suavemente con una pequeña cuchara de plata, todo el salón entro en silencio inmediatamente y fijaron su atención en él.

- En momentos como estos me alegra tener a mi familia aquí reunida, para un hombre no hay mayor alegría que tener a toda su familia en un solo lugar.

Se escuchaban ligeros susurros entre la multitud de lo que anunciaría el rey Heros, pero nada concreto.

El rey continuo con su gran anuncio, tomo la mano de su esposa que se encontraba sentada a su lado izquierdo, la miro a los ojos y luego movió su vista hasta el público.

- Es de mi placer… no, es de nuestro agrado informarles que mi amada esposa y su reina, está esperando un progenitor, mi hijo.

- O hija.

La reina Astrid sonrió cuando interrumpió al rey.

- O hija, tienes razón, él o ella será un nuevo integrante de nuestra familia.

Todo mundo empezó a aplaudir y felicitar a los reyes, pero la más sorprendida era nadie más que Berenice, que hasta ese momento, era la única Berenice.

- ¿Tendré un hermano?

Y así rápidamente paso el tiempo hasta el día del nacimiento del bebé, que resultó ser una niña, y al igual que su primera hija, seria llamada Berenice, Berenice II.