Chapter 11:
El Reino de las Garras: Cuarta crónica, Batalla del Crepúsculo - Volumen 4
Parte 1
Soldados salían volando por los aires y caían contra el suelo haciendo un sonido incomodo como un huevo rompiéndose, las carretas con el armamento eran arrastradas o incendiadas con flechas en llamas de las personas encapuchadas que montaban a los gusanos de arena.
Los soldados de la arena se defendían como podían con sus dragones tanques sin mucho éxito. Los gusanos de arena eran extremadamente agiles y podían moverse entre los dragones tanques y con un movimiento de su cuerpo, lanzo a estos por los aires.
Por todos lados se veían soldados corriendo en varias direcciones, algunos escondiéndose, otros buscando armas, otros resguardando a los civiles que estaban pasando el control de la frontera.
Nilo ayudo a los comerciantes a arrastrar la carreta más allá de la frontera aprovechando toda la confusión.
Johan estaba buscando una forma de lograr abordar alguno de esos gusanos de arena para poder pelear contra los otros, pero era más complicado hacerlo que decirlo. Frente a los ojos de Johan se extendió una llamarada que logro quemar uno de los gusanos de arena haciendo que su jinete cayera al suelo y se retorciera en las llamas hasta que ya no se movió mas, el dueño de la llamarada era Akutah y en su lomo se encontraba Alistair de pie apuntando hacia el frente con su espada.
Al ver a Alistair sobre Akutah acabando con los gusanos, Johan sintió impotencia de no poder hacer nada, solo pudo apretar con fuerza la empuñadura de su espada al punto que su mano empezó a sangrar.
- (Yo… necesito más poder… no importa que-)
Sus pensamientos fueron rápidamente interrumpidos por un gusano de arena que lo impacto por un costado haciendo que volara por los aires y cayera sobre una carreta de suministros.
Johan solo podía ver el caos desatados, su cabeza daba vueltas hasta que finalmente colapso del todo.
Parte 2
Un caballero corpulento de brillante armadura caminaba con prisa por un largo salón con columnas de piedra adornadas con tallados de oro como si fueran raíces con espinas, los candelabros iluminaban ligeramente el gran salón.
El caballero llego hasta cierto punto y se arrodillo de inmediatamente y empezó con su reporte hacia la persona que tenía al frente sobre un gran trono que incluso parecía muy grande para la persona sentada en él.
- Tenemos noticias que en la ciudad hay varios insurgentes que ponen en duda sobre su mandato, y exigen que usted solo sea reina hasta que se case y tenga un hijo varón.
La persona sentada en el trono empezó a juguetear con los dedos de su único brazo.
- Supongo… que hablas del culto del Dragón, ¿correcto?
El caballero entrecerró ligeramente sus ojos y continúo.
- Correcto mi señora, además tenemos reportes que hace unos días atacaron un campamento fronterizo del reino del Desierto.
La mujer sentada en el trono, sin su ojo derecho y sin su brazo izquierdo, enseño una expresión irritada y a continuación dio un suspiro profundo mientras miraba hacia arriba.
- (Un esposo eh…)
La reina sentada en el trono empezó a estirarse en este como si fuera un felino o algo por el estilo luego con su ojo izquierdo dio una mirada contundente al caballero aún inclinado frente a ella.
Berenice movió su único ojo por la enorme sala hasta que se centró en una esquina anormalmente oscura.
- Sir Lancelot du Lac, dirígete a la ciudad y quiero que hagas una ‘’purga’’.
Dentro de la sombra algo pareció moverse, era un caballero con una capa dorada y una armadura de un plateado reluciente, no se pudo ver su expresión, pero salió a toda prisa por la entrada principal del gran salón.
El caballero aun inclinado empezó a traspirar al darse cuenta de la presencia de aquel hombre que no había sentido hasta que el mismo lo permitió.
La reina Berenice continuo hablando con una voz bastante irritada.
- Respecto a la frontera, mandare refuerzos para que apoyen a nuestros soldados, debemos lidiar ahora con enemigos afuera y enemigos adentro del reino, esto es un fastidio.
Parte 3
El caos nocturno continuaba en la frontera, muchas personas habían corrido hacia el reino de Espinas y otros se habían devuelto a la ciudad más cercana del reino del Desierto. En algún punto Johan se había recuperado del desmayo y se había quedado a solas con Belldere, y el resto de comerciantes se habían adentrado en el bosque con Nilo, mientras tanto, Alistair seguía afuera del bosque peleando junto a Akutah contra esos misteriosos encapuchados y sus gusanos de monturas.
- Vamos chico, eres joven, ayúdame a empujar la carreta, debemos alejarnos lo más pronto posible de ese alboroto de ahí atrás y reunirnos con el resto en el rio más cercano, yo conozco este bosque como la palma de mis arrugadas manos.
Johan no opuso resistencia y fue a ayudar a la anciana a empujar la carreta que se encontraba cargada de provisiones y distintos materiales para el comercio, era bastante pesado para una sola persona, y menos de una edad avanzada.
Ambos empezaron a empujar la carreta por el bosque con cuidado para no lastimarse, cuando de las sombras entre los arboles emergió una figura encapuchada, esta figura era uno de los que ataco el campamento fronterizo, pero este no tenía su gusano de arena, rápidamente desenfundo una ballesta oculta que tenía bajo la gabardina y la apunto hacia la dirección donde estaban Johan y Belldere.
El encapuchado disparo la ballesta.
Quizás fue por la oscuridad, o la adrenalina del momento, pero la flecha roso levemente la pierna de la anciana sin darle un golpe directo, a lo que Johan tomo esta oportunidad y desenfundo su espada, el encapuchado disparo otra flecha pero Johan uso la parte plana de la hoja como escudo para cubrirse de la flecha que se dirigía a su pecho.
Mientras que el encapuchado cargaba otra flecha en su ballesta, Johan aprovecho este hueco de tiempo para lanzarse contra el atacante y blandiendo su espada, dando un corte contundente que impacto desde el hombro izquierdo del hombre hasta casi salir por sus costillas del lado derecho de su cuerpo.
La espada de Johan se atascó entre los huesos del atacante, mientras que Johan intentaba sacar su espada, pudo ver lentamente como la vida de su atacante se escapa por sus ojos.
Parte 4
El grupo conformado por Nilo y algunos otros mercaderes llego hasta un rio que se encontraba a unos cuantos kilómetros de la frontera con el reino del Desierto, ahora mismo ya se encontraban con el reino de Espinas. El grupo logro escabullirse de los soldados del Reino de Espinas porque estos se encontraban muy ocupados yendo a reforzar la frontera y repeler a los atacantes misteriosos.
Ya no veían ni las estelas de humo por los enormes árboles, al parecer ya se encontraban a salvo. Las personas que estaban ahí decidieron darse un respiro, beber agua del rio y recostarse un poco. Uno de los mercaderes sugirió esperar a Belldere, él era viejo amigo de ella y sabía que Belldere conocía muy bien este bosque y esta zona era su punto de encuentro habitual cuando tenían que escapar de algún animal salvaje o bandidos.
Paso poco más de una hora desde que llegaron al rio, a diferencia de hace un rato, el buen humor abundaba, ya habían prendido una fogata y tenían asando algunos pescados. Nilo se encontraba ayudando a preparar una especie de salsa creada a partir de especias que se encontró alrededor.
Una sombra tapo la luz de la luna que iluminaba la zona, inmediatamente todos se pusieron a la defensiva, una enorme criatura volaba alrededor, luego esta aterrizo ferozmente levantando una nube de polvo y agua del rio.
La enorme criatura era Akutah con Alistair en su lomo.
Nilo se puso rápidamente de pie y corrió hacia ellos, Alistair bajo del lomo de Akutah y fue a abrazar a Nilo pero esta paso de largo y abrazo el rostro de Akutah.
- ¿Estás bien? Amigo.
El dragón asintió con un poco de vergüenza, pero la vergüenza mayor era para Alistair que quedo congelado esperando un abrazo que nunca llego mientras el resto solo podían reír hasta las lágrimas.
Aunque Alistair recibió su abrazo por la espalda, a lo que se puso rojo como un tomate, Nilo le hablo suavemente solo para que el escuchara.
- Gracias Ali, estoy muy feliz que estés a salvo.
Alistair puso una leve sonrisa y le respondió con una voz entre cortada.
- Yo también estoy feliz de que estés bien, no tienes idea de cuánto.
Mientras que todos disfrutaban del momento, entre los arbustos, una figura humanoide se acercó al campamento.
Esa figura era Johan.
Este tenía una mirada perdida, su ropa estaba bañada en sangre y suciedad al igual que su rostro. Uno de los mercaderes al ver el aspecto de Johan, pregunto por la señora Belldere, ya que antes de separarse, ella se quedó con Johan.
Johan volteo a mirarlo y respondió con una voz grave pero cansada.
- Ella no se salvó…
Todos quedaron paralizados ante la contundente declaración. El amigo cercano de Belldere, Gabb, cambio su expresión de tristeza a rabia.
- ¡¿Cómo te atreves a volver así y decir que simplemente ella no se salvó?!
Gabb agarro el cuello de la camisa de Johan y lo arrincono contra un árbol.
- ¡Ella no era una mujer tan débil!
Johan agarro el brazo de Gabb, lo quitó de encima y lo tiro al suelo, a continuación desenfundo su espada y se arrojó sobre Gabb, cortándole ligeramente la mejilla con la punta de la hoja.
- ¡Detente!
El grito pertenecía a Alistair, a lo que Johan alejo su espada del rostro de Gabb y se puso de pie.
- Lo siento, no pude hacer nada, enserio. Simplemente estoy cansado.
Gabb toco la herida en su rostro, vio su mano con la mancha de sangre y le contesto.
- Entiendo, a veces no podemos hacer nada, yo también me deje llevar por mis emociones.
Johan guardo su espada y fue al rio a limpiarse un poco la suciedad.
Parte 5
Momentos antes.
Johan saco su espada del cuerpo del atacante, en el proceso, toda la sangre que salía a chorros del cuerpo del atacante baño el cuerpo de este, luego de sacar su espada, Johan fue a auxiliar a la anciana mercader.
- Belldere, ¿estás bien?
La sangre no paraba de salir de la pierna de Belldere, a lo que esta misma busco algo dentro de la carreta, y saco unos vendajes con una botella de alcohol para detener el sangrado.
Johan aplico alcohol en el vendaje y amarro su pierna alrededor de la herida, ayudo a Belldere a ponerse de pie, y de alguna manera, siguieron empujando la carreta de materiales.
Luego de un rato caminando, llegaron a una colina, Belldere le dijo que fuera a la parte superior y jalara la carreta con una soga y ella empujaría desde abajo, a lo que Johan asintió y siguió las órdenes de la anciana.
Ya habían subido un poco de la colina, las manos de Johan ardían por el arrastre de la carreta, aún en su situación, Johan no pudo evitar notar que la fuerza que ejercía la anciana era mínima, y su pierna no paraba de sangrar.
‘’ ¿Qué pasaría si llegaban a atacarlos de nuevo? Esta anciana sería una carga’’, estos eran algunos de los muchos pensamientos que cruzaban la cabeza de Johan.
La expresión de Johan cambio a algo más siniestro, en un instante, Belldere pudo ver la expresión de Johan, pero fue muy tarde para hacer algo, y menos en sus condiciones.
La carreta arrastro a Belldere contra una roca aplastando sus piernas, estaba totalmente inmovilizada, ella solo podía retorcerse e intentar quitarse la carreta de encima, incluso la carreta durante el descenso había perdido una de sus llantas haciendo que fuera más difícil moverla.
La anciana miro a Johan que seguía parado en la cima de la colina.
- ¡¿Qué haces mocoso idiota?! ¡Ven y ayúdame!
La sangre empezó a salir en gran cantidad debajo de la pesada carreta, quizás si la quitaban y le prestaban su debida atención, se hubiera salvado, pero este claramente no era el caso.
- ¡¡ESPERA!! ¡¡JOHAN!!
El joven simplemente se giró y se fue del lugar dejando a la anciana a su suerte.
Parte 6
Johan se encontraba lavando su rostro en el rio, había cometido un pecado, esa era una verdad innegable, pero hizo lo necesario para sobrevivir, al menos ese era su raciocinio.
No podía dejar que nadie lo supiera, y si tenía que volver a matar para guardar su secreto, lo haría, después de todo, este era el camino que había escogido, el camino que lo llevaría a la capital del Reino de Espinas.
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