Chapter 68:

CAPITULO 6 PARTE 10: "Preparacion"

Cronicas de Rigel


Calius observaba la ventana, pensativo y apagado. Sus ojos azules recorrían las calles con una intensidad casi aterradora.

—“Calius?” —susurró una voz dulce detrás de él.

—“Selina…?” —respondió, dudando por un instante.

—“No voltees.”

Calius no lo hizo; no quería. Se quedó mirando nuevamente las calles, escuchando el leve ruido de ropa al caer al suelo.

—“¿Qué piensas? Es nuestra primera operación aquí… ¿nada diferente, no?”

—“Supongo…” —murmuró Calius.

—“¿A ti no te molesta que Mizuki nos haya dado un rol secundario?” —preguntó Selina.

—“No planeo respetarlo.”

—“¿E-eh?” —balbuceó Selina, sorprendida.

—“¿De qué hablas? Tenemos que seguir las pocas órdenes que nos dio; si no, no dejamos nuestro hogar…”

Calius giró ligeramente la cabeza hacia atrás, sin mirarla directamente.

—“¿Para qué dejamos Ritharion…?” —murmuró, más para sí que para ella.

Selina se quedó pensativa un momento.

—“Queríamos colaborar con el Departamento 9 y… también buscar pistas sobre tu pasado.”

Un silencio pesado llenó la habitación.

—“Tengo una hermana… el resto de mi familia… probablemente esté muerto…”

Selina apareció detrás de Calius, vistiendo una camisa negra larga.

—“¿Acaso consideras a Kaede una hermana? ¿Y qué hay de mí?”

Se dio cuenta de lo que había dicho y bajó la cabeza, confundida.

—“A-ah, perdón… no quería decir eso… pero, ¿por qué planeas no respetar las órdenes de Mizuki? Ella es nuestra superior ahora.”

Calius la miró de reojo.

—“¿Te parece bien batallar contra múltiples enemigos secundarios con la posibilidad de morir? En cambio, luchar contra Mimic asegura un objetivo, por más fuerte que sea.”

—“Pero…” —intentó Selina.

—“Me he hecho más fuerte desde la última vez. Odio admitirlo, pero mi fuerza aumenta todo el tiempo. Me da miedo…”

Selina balbuceó sin saber qué decir. Finalmente alzó la mirada:

—“¿Quién te crees para no seguir órdenes? Hasta que llegue el momento de Mimic, seguirás las órdenes hasta el final.”

Elevó la mano derecha, señalando con el dedo la espada de Calius:

—“Que no se te olvide quién te da la fuerza para luchar.”

Calius volvió a mirar por la ventana. Intentó sonreír ligeramente, pero no pudo evitar que sus mejillas se tensaran.

—“Aja… como digas.”

El tiempo pasó y ambos dejaron que la noche transcurriera en silencio.

Entre suspiros de cansancio, Kaede buscaba ciegamente su botella de agua.

—“Aquí… ¡te encontré!”

Su mano con guantes no alcanzaba la botella, pero no quería moverse. Otra mano la sostuvo y se la entregó.

—“¿Por qué no te mueves un poco…?” —murmuró Shiro.

—“Es que estoy tan… pero tan cansada, ¿sabes?”

Shiro la observó un momento, luego desvió la mirada.

—“A veces siento que exageras… tienes más resistencia que yo, aunque cuando entrenamos te cansas bastante rápido.”

—“Terminando simulación…” —dijo una voz en su mente.

De inmediato, Shiro sintió un cambio abrupto en su cuerpo. Se levantó lentamente, aún recostado, mientras Kaede salía animada de otra cápsula. Shiro salió de la suya algo cansado.

—“¡La usas bien, Kaya!” —dijo Kaede, levantando el pulgar hacia la elfa, que sonreía desde los controladores de la simulación.

—“Gracias… ahora que Mizuki me enseñó esto, no me aburro si veo a alguien entrenar.”

Kaya caminó hacia la salida, dejando la puerta abierta para que Shiro y Kaede salieran sin problemas. Ellos avanzaron por el largo pasillo hacia el elevador.

—“No es… ¿emocionante? Mañana es nuestra primera misión como un equipo de verdad…” —murmuró Kaede.

Shiro la observó de reojo, sin responder, perdido en sus pensamientos.

“Mimic… ¿por qué Alma me habló de ello antes de dejarme?”

Se detuvo frente a la ventana, contemplando los lejanos edificios de Erithan.

La noche pasó, y todos se prepararon con cuidado:

Una comida ligera y eficiente.

Audífonos en el oído derecho para comunicación.

Preparación personal y revisión de equipamiento.

Selina ajustaba sus guantes blancos frente al espejo.
Mizuki estaba sentada frente a su escritorio, observando los pocos datos que tenían de Mimic.

—“Esto debe salir bien…” —murmuró.

Calius se ponía el traje habitual, mientras Kira salía silenciosamente de su habitación hacia el elevador, sin llevar nada.
Yuzuki estaba afuera del Departamento 9, manipulando un dron plateado con cámara avanzada.
Kaya se revisaba en un pequeño espejo antes de salir:

—“Vamos… puedo hacerlo. Una mazmorra… no visito una desde lo de mi abuela.” —murmuró pensativa.

Kaede revisaba alegremente su habitación, buscando algo, pero sin éxito.
Shiro observaba su propia habitación, perdido en sus pensamientos. Ninguna idea le daba un paso más hacia la verdad.

—“Mimic…” —repitió toda la noche, sin avance.

Finalmente, todos se reunieron fuera del Departamento 9.
Caminaban algo separados hacia la salida de Erithan.

Shiro, Kaede, Yuzuki y Kira avanzaban por la misma acera, en silencio.
A cierta distancia, Selina, Calius y Kaya caminaban juntos.
Aunque separados, todos tenían el mismo destino: las afueras del desierto, hacia la torre desconocida.

Chaos
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