Chapter 69:
Cronicas de Rigel
El desierto era extenso, y al tocarlo, solo recordaba el viaje de Alma Rigel.
Shiro estaba agachado, sus dedos tocando la arena del suelo, la miraba algo pensativo.
—Entonces esta es la dichosa mazmorra —murmuró Selina mientras alzaba la vista, observando la inmensa estructura en su mayoría de color negro.
—Mmm... ¿será que Mimic está en el último piso? —dijo, elevando su soplador hacia arriba.
Kaya se plantó al lado de Selina mientras buscaba algo en su mochila.
—No lo creo, las mazmorras tienden a ser impredecibles, más específicamente este tipo: mazmorras que estaban selladas y misteriosamente se abren.
Yuzuki le observó de reojo.
—Oye... tuve que pelear, no fue totalmente casualidad.
Kaya le observó, algo nerviosa.
—Disculpa, no era mi intención mancillar tu logro...
Yuzuki soltó un leve suspiro y desvió su mirada, observando a Shiro agachado en el suelo. Se agachó a su lado.
—¿Hay algo interesante en la arena?
Shiro desvió suavemente su mirada hacia los ojos de Yuzuki.
—No lo sé... solo observo.
Yuzuki se levantó, tomó del suelo un dron con calma.
—Si no recuerdo mal... aquí.
Tocó un botón, y este se encendió, empezando a elevarse.
Yuzuki lo observó un poco pensativa, el dron se mantuvo elevado.
—¡Qué impresionante! ¡Mizuki tenía de estos también! —dijo Kaede acercándose al helicóptero como si fuera un descubrimiento relevante.
Selina seguía observando la mazmorra, deslizó su mano derecha forzosamente hacia su lado derecho para tomar el brazo de Calius.
—Tú pareces saber mucho de mazmorras, Kaya —dijo viéndole con una leve sonrisa.
Kaya, quien tenía un dolor de cabeza por no encontrar algo en su mochila, asintió con la cabeza.
—Mi padre era fanático, entrenaba seguido en mazmorras con él...
—Eso fue hace más de un siglo, ¿no? —murmuró Calius, viéndole de reojo.
Kaya le escuchó, asintiendo con la cabeza.
La elfa desvió su mirada hacia atrás.
—Tú qué opinas, ¿Kira?
Kira estaba algo separada de los demás, aunque más específicamente atrás de Shiro. Estaba cruzada de brazos y algo pensativa.
—No soy fanática de las mazmorras, podrías preguntarle a Mizuki, ¿para algo nos dio estos raros conectores me imagino? —dijo tocando el aparato negro en su oreja.
—Se llaman comunicadores, genio —dijo Selina hacia Kira en un tono burlón.
—Aja... señorita —murmuró Kira.
Kaya tocó sutilmente el aparato en su oreja izquierda.
—Mizuki...?
[...]
—¿Qué pasa? Estaba revisando unos documentos sobre otro asunto.
—Espera, ¿estás observando temas a futuro en medio de una excursión crucial?
—Pues sí... por cierto, esto no es una excursión, es mi trabajo y sus sueldos.
Kaede tocó ligeramente el aparato negro en su oído.
—¡Oye, a mí nunca me has pagado!
—Todo está en una cuenta, Kaede, todo... te lo daré a los 18, como prometí.
Kaede recordó un poco sobre la situación con su hermano y cómo Mizuki le mintió, pero ella ya había pensado en todo eso, no era momento para hacerse la tonta, no es como antes.
—Está bien... —murmuró Kaede mientras se agachaba al lado de Shiro.
Kaya suspiró de alivio y sacó una gran sombrilla de su mochila, que ocupaba la mayoría del espacio en ella.
La puso en el suelo con orgullo y facilidad, dejando su mochila ahí.
En silencio, todos los miembros se acercaron a la sombra que otorgaba la sombrilla.
Yuzuki observó de reojo la torre.
—Teniendo en cuenta que no sabemos cuánto tiempo estaremos dentro... deberíamos tomar la poca comida que tenemos junto al agua.
Selina escuchaba lo que decía Yuzuki, tenía razón, y ahora que lo pensaba, nunca recordó traer comida.
Kaya se acercó nuevamente a su mochila.
—Comida... este... aquí.
Finalmente, sacó una bolsa envuelta en tela gruesa. La desenvolvió con cuidado, dejando ver varios panes planos enrollados con algo dentro.
—Son envoltorios de pan con garbanzos y carne seca. No se echan a perder y llenan bastante.
Selina tomó uno, lo examinó con cierta duda y luego le dio un pequeño mordisco.
—Hm... no está mal. Sabe a... lo que hay.
Lo rompió a la mitad y se lo dio a Calius, aunque ya hay suficiente para todos.
—Lo hice anoche. Son recetas de campo que usaba con mi padre —añadió Kaya, orgullosa pero tranquila.
Kaede agarró otro y se dejó caer a la sombra.
—Mientras tenga sabor, me sirve.
Poco a poco, el grupo se sentó alrededor de la sombrilla, comiendo en silencio mientras el dron sobrevolaba la entrada oscura de la mazmorra.
—Esta mazmorra... si logro grabar todo con el dron, será suficiente... —murmuró Mizuki desde su oscura oficina.
Después de repartir los panes, Kaya rebuscó nuevamente en la mochila y sacó un par de botellas metálicas.
—También traje agua. Fría, por ahora.
Las botellas pasaron de mano en mano con agradecimiento silencioso. Shiro tomó un sorbo, notando el leve frescor.
—Buen aislamiento —murmuró.
—Son botellas de triple capa. El calor del desierto no entra... por unas horas.
Kira tomó la suya y bebió sin hacer ruido.
Kaede, en cambio, se quejó un poco mientras se sentaba de piernas cruzadas.
—¿Solo agua? ¿Nada con burbujas o color?
—Puedes beber arena, si prefieres —respondió Selina sin mirarla.
Kaede rodó los ojos, pero sonrió.
—Kaya, ¿y la bebida energética que pedimos Kira y yo? —murmuró Yuzuki, viéndole de reojo mientras bebía agua después de comer un pedazo de pan.
—Ah... Mizuki dijo que no sería necesario, que debían estar en forma ante cualquier adversidad...
Kira se quejó en silencio, y Yuzuki suspiró.
—Es como una vieja... nunca cambiarás, ¿eh? —murmuró Yuzuki.
Shiro saboreaba lentamente el pan, tratando de masticar algo con calma, era complicado comer relajado, estaba algo nervioso por dentro.
"Sin Alma Rigel, ¿seré igual? Eso no importa, estoy aquí y haré lo que pueda... o más bien, volveré a lo único en que se supone que soy útil..." pensó mientras observaba de reojo a Kaede, quien estaba bebiendo agua a su lado.
Kaede se dio cuenta de que Shiro le observaba, solo se rió ligeramente.
Al rato, el silencio se alargó y todos terminaron de comer.
Todas las botellas pasaron a estar al lado de la mochila de Kaya.
—Gracias por traer toda una mochila lista, Kaya —murmuró Calius a su lado.
Kaya le sonrió alegremente.
—Gracias, señor Calius... siempre eres algo amable conmigo.
Selina observó de reojo a Calius.
Calius se dio cuenta, se quedó en silencio y desvió la mirada.
Yuzuki caminó hacia la mazmorra, aunque más específicamente hacia el dron de Mizuki.
—Bueno, ¿entramos? —dijo observando el dron de reojo.
El silencio se alargó unos segundos, todos observando, aunque sea un poco el dron, esperando su respuesta.
—Sí... procedan.
Selina se levantó, estirando los brazos mientras caminaba, Calius le siguió.
Kaede se levantó y caminó, algo entusiasmada.
Shiro se levantó lentamente y empezó a caminar. Unas manos afiladas cubiertas por guantes negros tocaron su hombro: era Kira.
—¿Crees que después de todo esto tú y yo podamos hablar, Mimosa? —dijo observándole directamente a los ojos, casi fulminándolo.
—Está bien... —murmuró.
Kira simplemente lo soltó, caminando a su lado.
Cuando todos estaban reunidos, Yuzuki se plantó frente a ellos.
—Les resumiré la táctica que marcó Mizuki en un resumen... Yo, Kira y Kaya nos encargamos de Mimic, los demás nos cubren, y si la situación se complica: atacamos por instinto sin dañar aliados, ¿sencillo y fácil, no?
Kaya levantó la mano.
—¿Qué hacemos si uno de nosotros es dañado mortalmente? En el peor de los casos: perder una extremidad, algún órgano vital, fuerza vital o...
—Kaya, ¿crees de verdad que uno de nosotros pierda algo como eso?
Por más cómico o raro que fuera, la mayoría observó a Shiro de reojo.
Él simplemente desvió la mirada.
"Es verdad... ¿qué hago si resulto morir aquí? No, no puedo..."
El dron se acercó más que cualquiera a la mazmorra.
—Detecto una pequeña entrada, uno por uno.
Yuzuki avanzó antes que todos, caminando hacia la entrada, totalmente negra y aparentemente una pared.
Kaya estaba atrás de ella.
—Es... probablemente un líquido diferente, podemos traspasarlo.
—Nunca mienten con eso de que las mazmorras especiales carecen de lógica... —murmuró Yuzuki mientras avanzaba por la pared como si nada, entrando.
Kaya apretó su mano con la otra y dio un paso adelante, adentrándose también.
Calius y Selina estaban por entrar uno tras otro, pero Kaede no soportó las ganas y empujó a Selina, ambas entrando al mismo tiempo.
Calius solo se quedó parado un momento con la mirada tranquila, entrando como si nada después de ello.
Shiro se plantó frente a la entrada, suspirando. Su mano temblaba un poco sin que él lo deseara.
Desde atrás, pudo sentir cómo dos manos filosas cubiertas por guantes tomaban sus hombros con suavidad.
Kira lo hacía avanzar lentamente.
—¿Vamos? —murmuró mientras lo ayudaba a avanzar.
Finalmente, ambos entraron.
Y así, el dron de Mizuki simplemente se adentró con ellos rápidamente.
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